Antes de que pienses que este es otro artículo sobre sostenibilidad, precios justos o la eterna búsqueda de un “producto único”, te prometo que no. Bueno, sí, pero con un toque de glamour y algo de alegría, porque si no nos divertimos mientras hablamos de crear algo que sea a la vez bello y útil, ¿Qué sentido tiene?

Entonces, ¿te has preguntado alguna vez cómo puedes llevar un producto local a un mercado global sin perder la esencia de lo que lo hace especial? Este es un tema que toco con la misma pasión con la que elegiría mi atuendo para un estreno en Hollywood: ¡con un propósito claro y mucho estilo!

Y ahí lo tienes, mi querido amigo, el secreto de cómo hacer de lo local algo global, de lo cotidiano algo absolutamente épico. Ahora, agárrate, porque lo que te voy a decir es lo que diferencia un producto de otro, y lo que puede transformar una historia en una leyenda.

La Creatividad no es un Accidente, es una Arma: ¿Sabes qué? La creatividad no es algo que se te ocurre por accidente. No, no, no. La creatividad es como un cuchillo afilado, esperando para cortar a través del ruido. Si vas a crear algo que sea grande, tiene que venir de tus raíces, de la tierra que pisas, de lo que vives, y de cómo lo ves. La creatividad está en lo que tienes, no en lo que te falta. Cada historia, cada materia prima, cada tradición puede ser un gran punto de partida. ¿Por qué? Porque si logras usar lo que tienes a tu alrededor con estilo, la gente se va a volver loca por eso. El truco está en saber cómo presentar lo cotidiano de manera excepcional. Piensa en tus personajes, tus tramas, tus referencias: deben ser tan palpables que, cuando las toquen, sientan que las tienen en sus manos.

La Historia es la Guerra, y Tienes que Ganarla: El guion de una película no es solo palabras, es un campo de batalla. Y la audiencia está esperando un tipo de guerra donde se desatan emociones, donde se retuercen expectativas, donde no hay espacio para lo predecible. Lo mismo pasa con tus productos. Si no estás tocando las fibras emocionales de las personas, ¿Qué estás haciendo? No vendes un producto, vendes una sensación, un deseo. ¿Por qué las personas compran? Porque en algún nivel, lo necesitan. Pero lo que hace que se vuelvan locos por él es la historia detrás. Haz que cada producto, cada elemento de tu narrativa, se sienta tan visceral, tan parte de lo que la gente quiere experimentar, que no solo lo necesiten, lo deseen con todas sus fuerzas.

El Deseo es más que un Grito, es una Necesidad Incontenible: Si lo haces bien, el precio ni se va a mencionar. No importa. Porque lo que has creado no es solo un producto, es una necesidad que la gente no sabe que tenía, pero que, una vez la ve, siente como si fuera lo único que ha estado esperando. Piensa en esas películas que no puedes dejar de ver una y otra vez, en esas escenas que se te clavan en la cabeza. Así es como tiene que ser tu producto. Tiene que ser tan increíble, tan inolvidable, que las personas simplemente no pueden vivir sin ello. Y si lo logras, el precio no es nada. ¡Es solo el precio de la entrada para ser parte de esa experiencia!

Lo Sostenible no es un Tema de Moda, es lo que Define tu Legado: Mira, no puedes ser un charlatán. No hay manera de que tu producto sea verdaderamente épico si no es genuino. Y si de verdad estás pensando en un impacto duradero, en algo que resuene más allá del consumo momentáneo, entonces necesitas hacer las cosas bien. Cada paso en tu proceso, cada pieza de tu historia debe ser transparente. No es solo un buen gesto, es la única manera de que la gente confíe en ti. Hazlo sostenible no solo en los materiales, sino en la autenticidad de la historia que estás contando. Porque lo que no se ve, lo que no es claro, eventualmente se derrumba.

Lo local, lo único, lo profundo: eso es lo que convierte cualquier producto en algo que la gente no solo compra, sino que desea. Y cuando haces que lo deseen, que no puedan dejar de pensar en ello, ahí es cuando sabes que has ganado. Lo hiciste con visión, con pasión, con un toque de irreverencia. Y eso es lo que hará que tu producto, tu historia, tu legado, no solo sobrevivan, sino que dominen.

Y ahora, que estamos listos para disparar a la acción, déjame decirte cómo todo esto se aplica a los productos audiovisuales. Recientemente me encontré en IG con un reel de Quentin Tarantino donde expresaba su molestia con el comportamiento del ciclo de vida actual de las películas en la industria y cómo el sentimiento de recibir migajas de su trabajo lo tendría reconsiderando su posición dentro de ella. Es muy claro que los patrones de consumo y de comportamiento de todas las cadenas industriales han sido revolucionadas por la revolución digital y el internet de las cosas, y con esto la forma de abordar los procesos creativos donde la aproximación objetiva y sostenible a nuevos sistemas de negocio es indispensable a la hora de pensar en cada eslabón de la cadena de trazabilidad de cada producto. Tomaré como parámetro la genética del éxito de este reconocido cineasta para hablar continuar explicando la sostenibilidad creativa.

Imagina que estás creando una película, una serie o cualquier contenido audiovisual que no solo debe ser un “producto” de consumo, sino una obra que se sienta viva, como un personaje que ha caminado por la tierra que pisas. No estás solo creando escenas; estás creando momentos que no se pueden deshacer, que pocos podrían olvidar. Y aquí es donde entra la magia de todo lo que hemos hablado.

La Creatividad Local, pero con un Twist Global: Tarantino lo hace constantemente, ¿verdad? Toma la cultura, las historias locales, las costumbres, las tradiciones de un lugar y las coloca en un escenario global. En “Kill Bill”, por ejemplo, no solo vemos acción; vemos una mezcla perfecta de elementos de kung-fu, cine de samuráis, y westerns. Si lo aplicas a tu producto audiovisual, piénsalo como una fusión de lo local con lo global. Coge lo que te inspira de tu entorno —una leyenda, una historia de tu comunidad, un evento histórico poco conocido— y dale un giro épico. Haz que el mundo entero quiera conocer o ser parte de tu historia, sin importar de dónde venga.

El Poder de la Historia: Si Tarantino tiene algo claro, es que una historia no solo debe ser funcional, sino profundamente conectada con lo que la gente necesita escuchar. Sus guiones son potentes porque no solo buscan entretener, sino tocar las fibras emocionales de la audiencia. Cuando creas un producto audiovisual, no basta con una trama básica. La historia tiene que resonar. Piensa en tus personajes como si fueran tus clientes, y en la trama como la narrativa que quieres que vivan: tienen que sentir algo, no solo ver algo. No estás haciendo solo entretenimiento, estás creando una experiencia, una conexión profunda que no solo querrán, sino que muy seguramente necesitarán.

El Ritmo y el Momento: Aquí viene el secreto de Tarantino: él sabe exactamente cuándo hacer que algo sea grande y cuando hacerlo pequeño, pero siempre de manera inesperada. Si aplicamos esto al marketing de tus productos, piensa en cómo puedes jugar con la anticipación, el deseo y la sorpresa. Haz que la gente vea tu contenido o producto y piense, “¡Esto lo quiero YA!” Mantén la calidad en cada escena, en cada detalle, en cada paso que das en tu proceso. Si lo haces bien, la gente no estará mirando el precio a la hora de pagar el boleto de cine; estará deseando más de lo que tienes, lo querrán ahora y no podrán esperar por tu siguiente movimiento.

Lo Sostenible y Lo Inolvidable: Tarantino es famoso por construir historias que no solo son visualmente espectaculares, sino que también resuenan en un nivel más profundo. El cine no es solo un conjunto de imágenes, es una declaración, una reflexión. Así que, si vas a crear productos audiovisuales, hazlo de manera que no solo sean consumidos, sino que dejen huella. Haz que cada elemento de tu producción sea consciente, trazable, que sea un reflejo de algo más grande, de un compromiso con la sostenibilidad en su más amplio sentido. No solo en los materiales, sino también en el mensaje que dejas. Haz que tu producto audiovisual no sea algo pasajero, sino un legado que la gente quiera revivir, compartir y, por supuesto, amar.

En conclusión, si algo nos deja este análisis de Tarantino (además de que la sangre puede ser casi un personaje) es que en esta nueva era, el juego ha cambiado. Las industrias y los mercados ya no siguen un guion lineal, y el público no quiere solo consumir, quiere sentir, vivir y compartir. Así que olvídate de hacer “otro contenido más” y piensa en crear algo que se infiltre en el ADN de la cultura pop. Dale ritmo, emoción y un twist inolvidable, porque en este mercado digital hiperacelerado, o eres memorable… o eres solo otra notificación ignorada.

En un mundo donde todo es efímero, la verdadera sostenibilidad es crear historias, experiencias que perduren, no solo contenido que se consuma y con el tiempo se olvide.

Fuente de Imagen: generada por IA

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