¿Alguna vez te has preguntado por qué, de repente, el cine latinoamericano está en todas partes? Antes, lo único que veíamos de Latinoamérica en la pantalla era gente bailando salsa en películas de Hollywood o algún desastre tropical. Pero ahora, ¡todo el mundo está hablando del cine latinoamericano! Es como si de repente los Oscar decidieran que lo “cool” ya no es solo tener a actores que hablan en inglés, ¡sino que ahora tenemos que ver a gente que habla en español y portugués!

Existen varias razones que hacen único al cine latinoamericano, primero que nada, ¿qué hace que el cine latinoamericano sea tan irresistible? ¡Es esa mezcla única de drama, pasión y una pequeña dosis de locura! Es como si estuvieran tomando una receta tradicional de tu abuela – pero de alguna manera, ¡la están sirviendo con una salsa picante! Tienen una historia que contar, y no tienen miedo de hacerlo. Es como cuando vas a una fiesta y ves a alguien contar una historia tan apasionada que te olvidas que estabas en la fila para el baño. ¡Eso es el cine latinoamericano!

Y no olvidemos que mientras Hollywood está ocupado haciendo películas de superhéroes (porque, claro, lo que necesitamos es otro hombre volando por ahí), el cine latinoamericano está contando historias que te hacen pensar, ¡y que no puedes olvidar después de la película! Es una historia de amor, pero también de lucha, de desigualdad, de los pequeños detalles que hacen que las vidas de los personajes sean realmente interesantes.

¿Quién no conoce Roma? ¡Si no la has visto, entonces probablemente hayas estado bajo una roca por un par de años! Y no es que la película de Alfonso Cuarón haya ganado un Oscar o algo… ¡No, solo arrasó en aquella ceremonia! ¡La gente estaba tan emocionada, como si acabara de encontrar el último paquete de papel higiénico en medio de una pandemia! Y lo mejor es que no era un “cine de Hollywood”. No había explosiones, no había efectos especiales. ¡Solo una historia increíblemente emotiva y real! Es como si Cuarón hubiera dicho: “¿Sabes qué? Vamos a tomar algo muy cotidiano y hacerlo tan único que todo el mundo va a aplaudir”. Y, sorpresa, ¡funcionó!

Otro ejemplo que tenemos es La Jaula de Oro. Esta película sobre migrantes centroamericanos, que fue tan profunda y tan poderosa que casi te hacía sentir como si estuvieras sentado en la misma camioneta, ¡con todo el estrés de que te atrapen! Pero, claro, con un estilo visual tan impresionante que casi te olvidas de lo intenso que es el tema. ¡Eso es cine latinoamericano! ¡Tienes miedo, pero lo disfrutas!

Mucha gente se preguntará: “¿Por qué el mundo está ahora tan enamorado del cine latinoamericano?” Y yo pienso: “¡Porque no somos Hollywood!” Y esa es nuestra ventaja. Hollywood siempre tiene esas historias de superhéroes, el tipo perfecto con una capa, salvando al mundo. Y, claro, todos amamos eso. Pero el cine latinoamericano está haciendo lo que Hollywood dejó en grandes ocasiones de lado: historias humanas. Historias de personas reales, que tal vez no tienen superpoderes, pero definitivamente tienen una fuerza interna que te deja sin aliento.

El cine latinoamericano no tiene miedo de ser directo. No tiene miedo de abordar temas difíciles como la pobreza, la política, la migración. ¡Porque si algo sabe hacer el cine latinoamericano es hacerte sentir algo!

Es como cuando vas a una comida de familia y tu tía te cuenta que ha estado esperando dos horas que desocupen la cocina para hacer una receta de la abuela. ¡Ella te va a contar esa historia hasta que tú también sientas hambre! Eso es lo que hace el buen cine latinoamericano. No se trata de hacer algo rápido, o con presupuestos limitados, no, ¡se trata de hacer que te importen los personajes, que te sientas parte de esa historia!

Aquí está la clave: no somos Hollywood, y está perfecto. Porque si no estuviera bien, entonces, ¿por qué tanta gente, festivales, mercados y eventos están hablando de nosotros ahora? ¿Por qué Roma ganó en los Oscars del 2019? ¡Porque hicimos haciendo algo diferente, y a la gente le encanta lo diferente!

¿Y sabes qué más? No nos preocupa seguir las reglas. Mientras la gran industria, que amamos y respetamos, está ocupado tratando de hacer que el público vea 102 secuelas de Rápido y Furioso, el cine latinoamericano está haciendo cosas que la gente ni siquiera sabe que necesitaba hasta que las ven. El Secreto de Sus Ojos, ¡es otro ejemplo! Una película argentina sobre justicia, amor y arrepentimiento, que ganó un Oscar a la Mejor Película Extranjera en 2010. ¡El tipo de historia que te deja pensando durante días! Y eso es lo que realmente nos encanta, ¿verdad? Las películas que no solo entretienen, sino que te sacuden, que tocan las fibras más profundas de nuestra cultura y nuestra manera de ver la vida.

Y si hablamos de éxito, incluso cuando nuestra esencia es reinterpretada por creadores de otras latitudes, ahí está Coco de Disney, con sus tres premios Oscar, o Emilia Pérez, que —polémicas aparte— hizo historia como la película extranjera más nominada en la historia de los premios, impregnada de ese inconfundible aroma a perfume latino.

Así que, si hay algo que debemos recordar, si queremos pensar en el futuro, es que el cine latinoamericano está aquí para quedarse. Y lo que hace único al cine latinoamericano es que no tiene miedo de ser real. No está intentando encajar en los moldes que no le corresponden. Está tomando sus propias historias, sus propias tradiciones, sus propios sabores y haciendo algo que solo nosotros podemos hacer. Y eso es exactamente lo que el mundo necesita más.

Entonces, Find the Game – Encuentra el Juego-, pero asegúrate de que no sea el mismo juego de siempre. ¡El cine latinoamericano está cambiando las reglas y no hay vuelta atrás!

Imagen generada por IA

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